Era muy niño no recuerdo bien el año, solo sé que estábamos en la década de 1980. Era el último partido de la temporada en la asociación de fútbol Sargento Aldea de San Joaquín, primera serie, Varsovia enfrentaba a Pelé y Coutinho, la cancha estaba llena y yo estaba detrás de un arco viendo el juego.
Por un error del portero de Varsovia en los primeros minutos, Pelé se había puesto en ventaja, el equipo dominaba y parecía que sería un baile de aquellos.
Varsovia se defendía como podía, y en dos contras letales, dio vuelta el marcador, 2-1 quedaba el resultado, y con esto eran campeones, de ahí en más un monologo de Pelé transformando al arquero rival en figura. No sé cuántas atajadas fueron, 5 o 6 claras de gol, el ambiente estaba caliente, el público no daba más de emoción y ese arquero volaba de palo a palo.
El reloj parecía congelado, los minutos no pasaban y el empate caía en cualquier momento, pero no, el resultado terminó 2-1, Varsovia fue campeón, la barra se metió a la cancha, todos corrieron hacia el arquero, yo también y eso que ni me veía entre tanta gente.
Terminados los festejos, mi papá me pasó los guantes con lo que ese día había atajado todo, buscamos a mi mamá y regresamos a casa, con el campeonato y la alegría de una jornada inolvidable.
Edwin Cartagena Rojas
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